El cuidado y la alimentación de una roca para mascotas (en 4 sencillos pasos)

Ha recorrido costas rocosas y cañadas boscosas (o tal vez solo la ferretería) en busca de la roca mascota perfecta para su pequeño y pasó la mañana personalizándola con ojos saltones y piel sintética. Pero, ¿qué haces con él ahora que está en casa? Siga leyendo para conocer los cuatro sencillos pasos para mantener feliz a su nueva mascota familiar.

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Foto por: Eamon Brett a través de flickr

Paso 1: una roca con cualquier otro nombre

Si aún no ha nombrado su creación, nunca puede equivocarse con variaciones de nombres famosos, por ejemplo, Sharon Stone, BaRock Obama, Pebbles, George Washingstone, Granite Jackson, Agent Boulder … ya se hace una idea.

Paso 2: una habitación propia

Tu mascota rock necesita un lugar propio para escapar de la rutina diaria. Puedes diseñar una caja de zapatos o hacer una cama LEGO en un estante. Las rocas con tracción incluso podrían entrar en una casa de Barbie. Consejo: les gustan las mecedoras.

Paso 3: Sabores de Boulder

Debes alimentar tu roca. La comida favorita de una roca es la gravilla. También les gusta el cuarzo de leche, que siempre se sirve mejor en un frasco de conservas. La buena noticia es que solo necesita alimentarlos una vez a la semana para que la comida dure para siempre. Una vez al año, invítelos al Hard Rock Cafe si hay uno cerca de usted.

Paso 4: Rock ‘n’ Roll

¡A las rocas les encanta la música! Debes cantar tu rock al menos una vez a la semana o más. Si lo prefiere, puede reproducir las canciones que incluyen estos favoritos:

Lucy en el cielo con diamantes (Beatles)
Steppin ‘Stone (Monkees)
Escuela secundaria Rock n ‘Roll (Ramones)
Ámame como una roca (Paul Simon)
Es solo rock ‘n’ roll (o cualquier cosa de los Rolling Stones)
Rock It (Reina)
Papa Was a Rolling Stone (The Temptations)

Si sigue estas sencillas instrucciones, su roca le durará (literalmente) toda la vida. ¡Sigue rockeando!

¿Cómo llamaste a tu mascota rock? Compártelo con nosotros en la sección de comentarios a continuación.

—Amber Guetebier



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